Friedrich Nietzche – Más allá del bien y del mal (Primera parte)

Desde pequeño quedé muy impresionado cuando oradores sacaban citas o frases de libros, usándolos como herramientas para mejorar sus discursos y haciéndolos hasta cierto punto más atractivos. Muchas de esas frases generaron la inquietud de leer más sobre ese autor, o libro mencionado. Ya más grande decidí escribir las oraciones, frases y párrafos que me impactaran más de los libros que leyera, siendo de cualquier género. Lo llamo tragos literarios, ya que como una bebida uno empieza por darle de trago a trago hasta que se termina la bebida, lo mismo con los libros, empieza por dos tres frases que lo enganchan, hasta que uno decide leerlo por completo, al menos a mí, así me ha sucedido.

Espero que estos tragos literarios les induzca a leer o a re-leer estos libros que han dejado, a veces mucho, otras veces poco, algo en mi. Sobre todo que nos introduzca al mundo mágico de la lectura, que al menos en mi país nos hace bastante falta. No hay mejor ejemplo de nuestra falta de lectura que nuestro actual Presidente de la Republica de México, al cual se le pregunto en una Feria del Libro en la ciudad de Guadalajara, que mencionara tres libros que habían marcado su vida personal y política, y de los cuales no supo ni él mismo que dijo, y del cual solo es un reflejo de los mexicanos, que muchos pueden tener la oportunidad de leer, y no quieren, y otros, quienes quieren, pero no pueden por las jornadas laborales que los tienen esclavizados. Pinchen aquí si les late verlo. (Se aceptan burlas).

Total regresando a lo que nos trajo hasta aquí, empecemos por un clásico de Friedrich Nietzche, con su libro “Más allá del bien y del mal”, que si fuera por mí, lo transcribiría todo.

Si alguno cree que haya olvidado mencionar alguna frase del libro cual nos tomaremos unos tragos, con gusto háganmelo saber.

Tragos Literarios presenta a:
Friedrich Nietzche en: “Más allá del bien y del mal” (Primera parte)

  • No debemos entrar en iglesias si queremos respirar aire puro.

  • Es cosa de muy pocos ser independiente: es un privilegio de los fuertes. Y quien intenta serlo sin tener necesidad, aunque tenga todo el derecho a ello, demuestra que, probablemente, es no sólo fuerte, sino temerario hasta el exceso.

  • Todo hombre selecto aspira instintivamente a tener un castillo y un escondite propios donde quedar redimido de la multitud, de los muchos, de la mayoría, donde tener derecho a olvidar.

  • La fuerza de los prejuicios morales ha penetrado a fondo en el mundo más espiritual, en un mundo aparentemente más frío y más libre de presupuestos.

  • En todo acto de voluntad hay un pensamiento que manda.

  • No quedar adheridos a ninguna persona: aunque sea la más amada, -toda persona es una cárcel, y también un rincón. No quedar adheridos ninguna patria: aunque sea la que más sufra y la más necesitada de ayuda,- menos difícil resulta desvincular nuestro corazón de una patria victoriosa.

  • La fe cristiana es, desde el principio, sacrificio: sacrificio de toda libertad, de todo orgullo, de toda autocerteza del espíritu; a la vez, sometimiento y escarnio de sí mismo, mutilación de sí mismo.

  • Quien ha mirado hondo dentro del mundo adivina sin duda cuál es la sabiduría que ha en el hecho de que los hombres sean superficiales. Su instinto de conservación es el que los enseña a ser volubles, ligeros y falsos.

  • Con nuestro propio Dios es con quien más deshonestos somos: ¡a él no le es lícito pecar!

  • El amor a uno solo es una barbarie, pues se practica a costa de todos los demás. También el amor a Dios.

  • Quien alcanza su ideal, justo por ello va más allá de él.

  • En situaciones de paz el hombre belicoso se abalanza sobre sí mismo.

  • Con nuestros principios queremos tiranizar o justificar u honrar o injuriar u ocultar nuestros hábitos: dos hombres con principios idénticos posiblemente quieren, por esto, algo radicalmente distinto.

  • Un alma que se sabe amada, pero que por su parte no ama, delata lo que está en su fondo: lo más bajo de ella sube a la superficie.

  • ¡<<Compasión con todos>> Sería dureza y tiranía contigo, señor vecino!

  • Las propias mujeres continúan teniendo siempre, en el trasfondo de toda su vanidad personal, un desprecio impersonal –por <<la mujer>>-

  • ¿Quién, por salvar su buena reputación, no se ha sacrificado ya alguna vez a sí mismo?

  • Madurez del hombre adulto: significa haber reencontrado la seriedad que de niño tenía al jugar.

  • Hoy un hombre de conocimiento fácilmente se sentiría a sí mismo como animalización de Dios.

  • ¿Quieres predisponer a alguien en favor de ti? Fíngete desconcertado ante él.

Por Abinadí Hita

pensamientoslibresh2.wordpress.com

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