Líneas en el mar

Justo cuando el humano pareciera alzarse como el ente biológico más inteligente sobre la faz de la Tierra; capaz de pensar, razonar y conversar, vienen otros seres humanos y nos trazan líneas donde no las hay.

El reciente conflicto (de egos más que de cualquier otra cosa entre la casta política de Chile y Perú) solo nos remonta a la época en que pareciera que el ser humano alcanzó su mayor apogeo, cuando inventó la escritura. Puesto que de ahí en más, solo decadencia. Y es que el mundo actual está bañado de ilusiones escritas que solo me hacen preguntar si no es cierto aquello cantado por un famoso músico argentino: “La poesía es la única verdad”.

La “verdad” que nos quieren imponer pareciera ser una gran representación de cosas francamente imposibles y ridículas. Si lo comparáramos con una metáfora, hasta ésta tendría más sustento que la realidad que nos venden, puesto que mediante otros recursos lingüísticos ésta expresa, justamente, una realidad.  En el caso de la frase, las perlas de tu boca, el clásico de clásicos a estas alturas para explicar lo que se supone es una metáfora (las perlas refiriéndose a los dientes), no es nada en comparación en un mundo donde las cosas que nos rigen carecen de un sustento serio. Por ejemplo, vivimos en un mundo donde nos controla una “bolsa”, sí, la bolsa de valores (algo súuuuper serio). Un mundo donde cargamos billetes que se supone, en base a la extensión sucesiva de ceros, valen más que aquellos con tienen dibujados menos ceritos. Un mundo donde los avatares de oriente medio repercuten en el precio del gas que se compra en la esquina, como si todos estuviéramos encadenados a procesos lejanos,  automáticos y que no se pueden controlar, como por ejemplo: el encarecimiento sostenido del costo de la vida. Hasta donde sabía, lo único incontrolable para el ser humano era la naturaleza, no los mercados. Sin embargo, aquí estamos, divididos por unas “serias” y “determinantes” líneas en el mar, como para coronar la estupidez en mundo regido por leyes/ilusiones.

Y las metáforas no paran

¿Cómo explicar que intercambiemos bienes por papeles con números dibujados (billetes)? ¿Cómo explicar que un ser vivo sea más exitoso que otro solo por el hecho de acumular más de estos papeles (millonarios vs. pobres)? ¿Cómo explicar que si cruzo una montaña ya no me encuentro en un territorio determinado (país)? ¿Quién decidió que al nacer mil kilómetros más hacia el norte o el sur, al este o al oeste, no puedas caminar libre mil kilómetros más, en cualquier otra dirección, sin que alguien te pida papeles que acrediten tu condición de extranjero (pasaporte)?¿Quién determinó que algunos tengan acceso al mar y otros no? ¿Quién determina que el inmenso y profundo océano tenga fronteras? ¿Quién le puso límites a la naturaleza? ¿Quién determina la legalidad o ilegalidad de un ser humano? ¿Otros seres humanos? ¿Quién podría decir que no nos movemos en un mundo de ilusiones?

El conflicto limítrofe entre Lima y Santiago, es solo la gran expresión de cómo vivimos en un mundo de ilusiones, que traza líneas donde no las hay, que establece valores a la naturaleza, que privatiza los manantiales, que le pone precio a las piedras de la alta montaña y que condena a la miseria a aquellos que respetan la tierra y que la tienen como su sustento vital. Este conflicto solo es la expresión de un mundo en el que nos rigen cosas sin alma y anti naturales, como por ejemplo, el alza o la baja de la bolsa de Santiago, ¿cómo explicar que el mercado se autorregule, tiene acaso éste conocimiento y uso de razón? NO, el mercado está al servicio de los más poderosos, a nosotros nos tiene hecho bolsa; son cadenas que nos condenan  –una pequeña metáfora–.

En momentos en que con “rigor jurídico” –según nos dicen–se ha delimitado la frontera marítima entre Chile y Perú, es bueno cuestionarse lo siguiente: ¿Tan inteligentes somos que somos capaces de trazar líneas sobre el agua? Agua que, hasta donde yo sé, se mueve constantemente. ¿Tan inteligentes somos que líneas que nadie ve nos separan?

En mi humilde opinión hay más verdad en las metáforas de la poesía que en las ilusiones y realidad que vende el hombre.

“La poesía es la única verdad”.

 

Por Pablo Mirlo
pablomirlo.wordpress.com

 

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