¡Exijo devolución, esto no es revolución!

No nací en la época de Guevara Ernesto (El Che), no nací en la época de Enríquez Miguel,  ni tampoco  en la época de Rodríguez Manuel. Mas no me siento triste por ello, pues yo nací en la época del ¡¡¡gran compañero, maestro y líder revolucionario Franzani Ignacio; el hombre de la revolución digital!!!

No soy de ver mucha tele, de hecho no veo casi nada, pero con esto de que cuando quieres ver algún video en Youtube y te pega en la cara como un tortazo la publicidad antes que el vídeo, no han sido pocas las veces que me he topado con publicidad que no vería de otro modo.

Uno de esos avisos publicitarios, que me pegó como un tortazo, fue el de la “revolución digital”, y que solo vi porque me pareció hilarante. Pues me hizo reflexionar: ¿Qué diantres?

La mentada revolución (auspiciada por un empresa telefónica española con presencia latinoamericana) pregona que los jóvenes de hoy quieren descargar cosas de internet a la velocidad de la luz, compartir sus cosas con un chasquido, y que nada la puede detener. Nos dice que ahora pueden pelear batallas a distancia desde su ordenador y que la juventud exige tener el mundo entero en la palma de su mano, o de su tablet, I-pad, lo que sea. Ahora bien, todo esto es bastante gracioso, pues si consideramos de quién viene todo esto, básicamente nos daremos cuenta que son chupasangres del pensamiento neoliberal; “señores” de cuello y corbata que viven en las antípodas del pensamiento revolucionario. A todas luces esto es el robo de un concepto para hacer parecer un producto más interesante.

Ahora bien, la práctica del robo descarado de conceptos por parte de quienes detentan el poder económico; de la burguesía detrás de las multinacionales y detrás de los gobiernos, no es algo que no haya sido predicho. Permítanme hacer una doble cita. Primera cita. En la serie documental de Oliver Stone, La historia no contada de EE.UU, en el episodio Bush & Obama: La era del terror, el director hace mención a la cuestionable manera de actuar por parte de la administración Bush durante la invasión a Afganistan e Irák y denuncia el manejo antojadizo de conceptos que esconden tragedias mayores, como por ejemplo: “daño colateral”, el cual se utiliza para no decir matanza de civiles inocentes, o también, la expresión “extradiciones excepcionales”, usada para esconder el rapto sistemático de miles de prisioneros llevados de manera ilegal a Guantánamo o Abu Grahib.  Ahora bien, esto fue predicho. (Segunda cita). Stone cita de la novela de George Orwell, 1984, lo siguiente: “Primero roban las palabras, luego su significado”, para mostrar cómo aquellos que abusan del resto son capaces de acomodar la retórica a gusto con tal de justificar su infamia.

No puedo evitar pensar que a la palabra revolución le pasó lo mismo, fue secuestrada y modificada por quienes nada de revolucionario tienen. En la publicidad de la compañía telefónica, se muestra cómo la fuerza de la juventud lucha por estos ideales tan bellos y puros, como por ejemplo: internet más rápido… En realidad, no es de extrañar este modo de actuar por parte del neoliberalismo, lo increíble es que para nuestros jóvenes eso sea revolucionario y no la vida y obra de Guevara por ejemplo. ¡Qué mundo nos están vendiendo!

Algunos de nuestros queridos políticos no lo han hecho tan mal tampoco, se han robado otros conceptos, y también los enarbolan como ciertos desde su puestos burgueses, ¿les suena socialismo?, bueno, otra palabra travestida por estos chupasangre, pero esta vez en la arena política. De socialismo al socialismo en Chile solo le queda el nombre.

Hablemos de revolución

Y pensar que tantos murieron, mueren y seguirán muriendo por la revolución, la verdadera, la que conlleva una ideología, sueños y justicia para el pueblo. Aquella que busca liberar a los cautivos y concientizar al pueblo. La revolución de Guevara en Cuba, la de Enríquez y tantos otros en el Chile de la dictadura cívico-militar, esa revolución, no se transa como un plan para un teléfono móvil, no se tranza como un nuevo plan de internet. Esa revolución se traspasa de mente a mente, de corazón a corazón, de oído a oído, entre los que aún soñamos con la igualdad de oportunidades, justicia para todos e independencia del imperialismo.

Ante el escenario actual, a ti me dirijo Ignacio Franzani:

¡Exijo devolución, puesto esto no es revolución!

 

Por Pablo Mirlo
pablomirlo.wordpress.com

 

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