Mario Benedetti – La tregua

Ya se viene la primavera, hay que prepararse, llenarse de romanticismo y amor para disfrutarla. Sé que el segundo semestre del año siempre se hace más corto debido a las muchas celebraciones, feriados, ocupaciones y preocupaciones varias que nos invaden. Sin embargo, siempre hay un momento del día para deleitarse con una bella lectura que le entregue un gusto más dulzón al día a día. Por tal motivo, hoy les quiero presentar -y ojalá logre incentivarles a leer- La Tregua, escrita por el autor uruguayo Mario Benedetti en 1960 y situada en Montevideo. Su protagonista, Martín Santomé, se encarga de escribir esta historia en forma de entradas en su diario de vida. En dicho diario éste personaje relata los hechos más importantes de su vida diaria y cuenta cómo se siente respecto a su inminente jubilación, su relación con sus hijos, su relación con su novia y su miedo a la soledad.

Sin duda Benedetti fue dueño de un talento inigualable que lograba mover su pluma con tanta destreza al punto de crear la ficción más real que se pueda leer. Contaba con un don único que le permitía escribir historias con las que es imposible no identificarse y emocionarse. La Tregua no escapa de ese talento y nos envuelve en una novela de amor, en una historia triste y cruel, pero emocionante, inspiradora y cándida. Además, en este libro Benedetti a través de Martín Santomé, nos invita a reflexionar sobre la vejez, la homosexualidad, los prejuicios y la familia.

La Tregua es un libro que los amantes de la literatura no pueden sino leer. A fin de que se acerquen a esta historia, les invito a leer un poema por Laura Avellaneda, novia de Martín Santomé, a su amado:

 

Última noción de Laura

Usted Martín Santomé no sabe
cómo querría tener yo ahora
todo el tiempo del mundo para quererlo
pero no voy a convocarlo junto a mí
ya que aún en el caso de que no estuviera
todavía muriéndome
entonces moriría
sólo de aproximarme a su tristeza.

usted Martín Santomé no sabe
cuánto he luchado por seguir viviendo
cómo he querido vivir para vivirlo
porque me estoy muriendo Santomé

usted claro no sabe
ya que nunca lo he dicho
ni siquiera
en esas noches en que usted me descubre
con sus manos incrédulas y libres
usted no sabe cómo yo valoro
su sencillo coraje de quererme

usted Martín Santomé no sabe
y sé que no lo sabe
porque he visto sus ojos
despejando
la incógnita del miedo

no sabe que no es viejo
que no podría serlo
en todo caso allá usted con sus años
yo estoy segura de quererlo así.

usted Martín Santomé no sabe
qué bien, que lindo dice
avellaneda
de algún modo ha inventado
mi nombre con su amor

usted es la respuesta que yo esperaba
a una pregunta que nunca he formulado
usted es mi hombre
y yo la que abandono
usted es mi hombre
y yo la que flaqueo

usted Martín Santomé no sabe
al menos no lo sabe en esta espera
qué triste es ver cerrarse la alegría
sin previo aviso
de un brutal portazo

es raro
pero siento
que me voy alejando
de usted y de mí
que estábamos tan cerca
de mí y de usted

quizá porque vivir es eso
es estar cerca
y yo me estoy muriendo
Santomé
no sabe usted
qué oscura
qué lejos
qué callada
usted
Martín
Martín cómo era
los nombres se me caen
yo misma me estoy cayendo

usted de todos modos
no sabe ni imagina
qué sola va a quedar
mi muerte
sin
su
vi
da.

Por Cristal

llavedecristal.wordpress.com

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