Hernán Rivera Letelier – Santa María de las flores negras

Sin despreciar los sabrosos banquetes que me ofrece el generoso muladar, mi mejor merienda, como buen ratón literato, la encuentro en la biblioteca. En ese cómodo y abrigado lugar encuentro paz mientras descanso mis huesitos y enriquezco mi goloso cerebro. Además, me gusta mucho asistir a los lugares donde puedo conocer a los autores. Así es como hace algunos meses me inmiscuí en las dependencias de una cuestionada universidad (que en sus intentos por limpiar su nombre ha intensificado su labor social y cultural), donde el escritor Hernán Rivera Letelier ofreció una pequeña charla sobre su labor como escribiente de la pampa. Sin lugar a dudas, desde que ese hombre entró a la sala, hasta que la abandonó, fui presa de sus palabras, su gracia y su humildad.

Durante los minutos que compartí con Hernán en ese lugar, me sumergí en sus anécdotas y comprendí que la clave está en querer hacer algo con todas tus fuerzas al punto que nadie logre hacerte cambiar de opinión. Eso es lo que hizo Hernán: decidió que escribiría las historias de la pampa para escapar de la vida de minero y la inminente silicosis, y nadie pudo detenerlo ni hacerlo cambiar de opinión. Desde ese día quedé con el bichito de recomendarles uno de sus libros en mi sección y ha llegado el día. Dentro de la maravillosa y amplia gama de posibilidades que nos ofrece este autor, he decidido quedarme con “Santa María de las flores negras”.

Esta novela, escrita en 2002, es la quinta de este gran autor chileno y rescata la historia de la matanza obrera acaecida en el año 1907, en la escuela Santa María de la ciudad de Iquique, Chile. En esta ocasión, Hernán reconstruye los hechos que antecedieron a la matanza y con mucha sutileza y veracidad nos narra las razones de la travesía de los obreros huelguistas y también las descarnadas decisiones tomadas por las autoridades de esa época.

En la charla anteriormente mencionada, Rivera Letelier confiesa que esta novela es una de las que más le ha hecho sufrir, puesto que la crueldad del gobierno chileno le pareció inconcebible. “El glorioso Ejército de Chile estrenó las ametralladoras con su propia gente”, exclamó Hernán mientras recordaba la injusticia de la terrible la matanza. Confesó, además, que se documentó mucho para poder escribirla y mientras revisaba la prensa y escritos locales, ya sufría por la crueldad de los hechos. Sin embargo, logró un gran trabajo y con este libro hace, de alguna manera, justicia a esas víctimas de la mezquindad humana. Al oír esas palabras decidí que les recomendaría esta obra, puesto que es grandiosa en la creación y reivindicadora de la lucha obrera de todos los tiempos; todos debemos leerla para humanizarnos.

Como bien reza la última página del libro: “Sabemos que nuestra muerte no será del todo inútil, y que más tarde o más temprano será contada al mundo entero, y que el mundo entero sabrá que esta matanza perpetrada un 21 de diciembre de 1907, en los recintos de la Escuela Santa María de la ciudad de Iquique, fue la más infame atrocidad que recuerde la historia del proletariado universal”.

Por Cristal

llavedecristal.wordpress.com

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