Todo es cancha

Cuando éramos niños solíamos jugar futbol con reglas bastante bizarras, como por ejemplo, la mítica regla del: TODO ES CANCHA. Esta regla otorgaba total libertad a los jugadores para correr con la pelota por todo el espacio que fuese necesario, sin necesariamente mantenerse dentro de los márgenes de la cancha. Era habitual –al menos en la cancha de mi escuela– correr con la pelota detrás del kiosco, por las piedras, entre plantas y flores, cerro arriba o cerro abajo, incluso detrás de los arcos, siempre y cuando el gol se hiciera traspasando la meta. Allí nadie se quejaba, todos nos divertíamos y lo aceptábamos. Sin embargo, este juego pareciera haber permeado a otras esferas del acontecer nacional, y ya no es un juego divertido.

Me es imposible no pensar al escuchar a la “elite empresarial” de nuestro país, que predice los desastres de Sodoma y Gomorra para Chile si se suben los impuestos, en estos niños que corrían y se inventaban sus propias reglas al jugar a la pelota. Nuestros “nobles” empresarios se comportan de igual manera. Han hecho lo que han querido los últimos 40 años, prácticamente se hicieron un país a la medida. Los impuestos que pagan –sí que es los pagan– son ridículamente bajos en comparación con otros países, y de hecho, la mayor parte del peso de la carga tributaria en Chile se la lleva la gente común y corriente, pagando un impuesto del 19% por cada cosa que compran, mientras el empresariado utiliza mil y una artimañas para zafar de sus obligaciones.

Recientemente se anunció una “gran reforma tributaria” –la cual casi nadie entiende– pero que a todas luces no parece modificar en lo más mínimo el bolsillo de los que tienen más. Sin embargo, no tardaron en aparecer las voces disonantes en torno al tema; las voces de los intocables, todos los cuales, pese a saber que en nada le afectan estos cambios cosméticos, ya gritan desde sus hoteles de lujo:

“¡Es que la inversión extranjera caerá y eso traerá desempleo!”

¿De verdad se lo creen? ¿Usted dejaría de invertir su plata en un lugar donde jamás pierde un solo centavo? Es inverosímil lo que escupen estos señores desde sus seminarios de economía y negocios, pues nuestro país se convirtió en un paraíso para la inversión extranjera, toda vez que aquí los trabajadores no tienen poder de negociación y son tratados solo como mano de obra, nunca como personas con voz y voto, por ende: ¿quién se iría de un país así?

Otros asustan diciendo:” ¡Es que si cambiamos las reglas los inversores extranjeros se irán a otro lugar a invertir!”

¿Y qué?, digo yo, ¿y qué tanto si se van?. ¿Cómo los países desarrollados llegaron a ser tales potencias? Mediante políticas proteccionistas, fomentando el mercado y producción interno, con estados fuertes que generaban empleos y no solo riqueza para sus oligarquías. Si nos llegasen a dejar los inversores extranjeros, bueno mucho mejor para nosotros, ahora podremos controlar nuestros recursos naturales y avanzar a nuestro propio paso, en materias tan importantes como la ciencia, tecnología y protección del medio ambiente.

El asunto al final se reduce solo a dos cosas a mi parecer: La flojera de nuestros líderes y el abuso de los empresarios.

Es simplemente flojera el hecho que los estados cada vez estén más reducidos. Han abandonado por comodidad –y  por unas escandalosas sumas de dinero para sus gobernantes– las labores de educar, proteger, mantener saludable a la población y fomentar la industria local. Simplemente no les interesa el trabajo, claro, si ellos nunca le han trabajado un peso a nadie y se ha dedicado a usufructuar del sudor de la gente y la clase trabajadora.

Por otra parte, los empresarios han estado jugando un juego al cual ellos mismos le fijaron las reglas. Es como si hubiesen estado jugando un partido de futbol sin árbitro, y justo que ahora toda la gente quiere poner un árbitro en el juego para poder entender qué sucede dentro de la cancha, ellos se enojan, y amenazan con dejar de jugar. Para vuestra información, hay muchos que pueden jugar, así que se pueden ir a jugar a otra parte, no creo que los extrañemos.

Estaremos atentos a qué sucede con esta mentada reforma, ya que es increíble todo el material de ficción que puede emanar de las bocas de estos señores del dinero, sobre todo, cuando esta reforma no aporta en casi en nada a la igualdad y justicia social.

Esperemos lo peor.

 

Por Pablo Mirlo
pablomirlo.wordpress.com

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s