Las diversas lecturas de una lectura

Cuando leí La insoportable levedad del ser de Milan Kundera me quedaron muchas imágenes grabadas en la memoria. Sin embargo, la que más me gusta recordar es la imagen de Sabina caminando con Anna Karenina bajo el brazo, creyéndose bacán por tener un libro de tamaña calidad como compañero. Mientras los demás llevaban accesorios típicos para llamar la atención, ella llevaba algo mejor: un libro. Sí, es esa la imagen que me llevo a leer inmediatamente Ana Karenina, cuando hube terminado La insoportable levedad del ser.

Anna Karenina fue escrita por el escritor ruso Tolstoi en el año 1877. Este libro comenzó a publicarse como boletín en la revista El mensajero Ruso entre los años 1875 y 1877, logrando ser unificada y publicada como una novela en 1877 y desde ese momento no ha dejado de estar entre los libros destacados de la literatura universal y ha sido llevada a la escena teatral y a la pantalla grande en diferentes oportunidades.

Me hubiera gustado que en la escuela me hubieran presentado obras como esta en vez de perder tantas horas resolviendo problemas de matemáticas o, en el peor de los casos, no haciendo nada. Pues en este libro se encuentra la narración de una historia de amor, desamor engaños, traición, una historia muy común, pero además, se encuentra inserta la crítica social, la visión de mundo, un pensamiento crítico y sustentado del autor que se transmite al lector y le permite crear una visión propia de los acontecimientos narrados. Pero no fue así. No nos presentaron este libro, ni nos enseñaron a encariñarnos con las historias y los escritores. Nadie nos dijo que detrás de un libro gordo, de fome presentación se escondía una hermosa y compleja obra que retrataba con un talento indudable la Rusia del siglo XIX.

Los valores y los antivalores que se esconden en esta novela dan para pensar y repensar la sociedad y a darle una vuelta a nuestros asuntos personales que nos lleva a actuar de tal o cual forma. Anna Karenina es la figura de una mujer controversial, muchos la sindicarían como loca y desequilibrada emocionalmente, otros la llamarían valiente, admirable y digna, otros quizás la calificarían como una mujer pérdida. Sea cual sea el calificativo, vale la pena enfrentarse a obras como estas y proyectar la complejidad de la vida, lo importante que es no juzgar hasta conocer los detalles y a sumergirnos en mundos distintos que nos llevarán a ver otras perspectivas.

Por Cristal

llavedecristal.wordpress.com

 

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