Crónicas de una muerte anunciada

No es un secreto para los chilenos y el resto de los humanos que la idea de los gringos de instalar una dictadura militar en Chile no era precisamente salvarnos del cáncer marxista, muy por el contrario, era meternos un tremendo golazo: llevar a cabo un ambicioso proyecto neoliberal en su máxima expresión. Por tanto sabemos que nuestro país esta gobernado por el capitalismo extremo y una enferma política de libre mercado que nos tiene meneando la cola a las empresas para que nos permitan algo de dinero a fin de sobrellevar nuestras miserias diarias.

Sí, todo tiene su génesis en ese maldito golpe de estado. Sin embargo, los éxitos económicos de la dictadura chilena no son tales. Cuando Pinochet dejó el poder el país había duplicado su número de pobres y la clase media había prácticamente desaparecido. Entonces, quién creció con ese nuevo modelo económico. La respuesta es simple: los mismos de siempre.

Lo bueno del capitalismo es que siempre trae crisis y en esos momentos de crisis la gente despierta y se desenamora del efímero dinero. A través de los años hemos atravesado por una serie de crisis que nos estrujan los bolsillos y parece ser que ahora estamos muy cerca de que ese escenario se repita y se escuchen las crónicas de la muerte anunciada del capitalismo. Ahora bien vale entender que el capitalismo jamás soluciona sus crisis, solo las cambia de lugar. Por ejemplo, hoy está en crisis EEUU que le pide dinero a otro país, paga sus deudas inmediatas y la crisis se mueve hacia Egipto, que hace lo propio para salir de esta. Así sucesivamente las crisis siempre están presentes, pero no nos damos cuenta.

Ahora revisaremos los cimientos sobre los cuales el capitalismo se erige con el fin de entender en qué momentos de nuestras vidas nos cruzamos con este modelo económico.

1) Dado que el capitalismo se sustenta bajo la premisa de producción infinita requiere que la gente esté constantemente creyendo que necesita comprar nuevos productos o servicios. La adquisición de elementos ya no se basa en la necesidad, sino no en las ganas de querer obtener algo. Generalmente a la gente no le alcanza para comprar todo el tiempo y eso explica el sobreendeudamiento a través de los créditos.

2) El capitalismo funciona con la omnipresencia del dios economía que cuenta con la bendición de la publicidad, de esta forma crean visiones de mundo, estereotipos de belleza y sociedad para que nosotros consumamos lo que nos ofrecen. Nos convencen de que tenemos que comprar lo que ellos nos dicen para ser felices.

3) Como el capitalismo necesita mucha venta, mucha producción para mantener vivo a su dios, ha comenzado a involucrar al hombre en el mercado de la moda, la belleza, la ropa, etc. Es necesario probar nuevos nichos siempre para que todos gasten su platita lo antes posible.

Todo lo anterior no suena tan mal, en el fondo todos hemos comprado cosas que no necesitamos o no utilizaremos. Todos trabajamos intensamente para conseguir lo que soñamos, sueños que por cierto están a la venta en el mercado.

Sin embargo, el capitalismo sufre de un grave virus que lo ataca (y nos ataca a todos de pasadita) brutalmente. Este virus se llama crisis, las cuales siempre están presente, pero a veces atacan con más fuerza que otras. Lo importante a tener en cuenta cuando se trata de las crisis del capitalismo es que éstas no se solucionan, solo se trasladan. Si un país está en crisis, le pide dinero a otro país, paga lo que puede para amortizar el sufrimiento, pero sigue debiendo. Además este virus del capitalismo se traslada de país en país, jamás está tranquilo. Es por eso que siempre hay por lo menos un país con problemas económicos.

Por suerte, el capitalismo no es inmortal, por tanto, tenemos esperanza. Resulta que la gente no puede estar siempre comprando, endeudándose y pagando miles de productos y servicios porque la vida no le alcanzaría para pagar todo lo que debe.

Por otra parte, nunca será sustentable para el planeta producir en demasía y generar tantos desechos que por supuesto va a parar al tercer mundo, contaminando, de esta forma, las pocas tierras vírgenes que van quedando. En algún momento las deudas y la infinita basura creada nos pasarán la cuenta y tendremos que darnos cuenta de que el sistema capitalista, por muy beneficioso que sea para algunos, no es sustentable en el tiempo. Nadie tendrá vida suficiente para trabajar y a fin de mes gastarlo todo. Nadie tendrá bastante espacio en su país para recibir los desechos producidos.

El capitalismo está alcanzando niveles insostenibles de incertidumbre. Es tiempo de volver a los discursos de la década de los 60 cuando todos teníamos un solo fin: progresar como sociedad humana. Civilizarnos significaba tener conciencia de que todos merecemos el mismo respeto y derecho a la dignidad. Quizás vaya siendo tiempo de regresar a las bellas palabras, al metal oscuro de la voz del eterno compañero presidente Salvador Allende y “crear una nueva sociedad en que los hombres puedan satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, sin que ello signifique la explotación de otros hombres. (…) Que asegure a cada familia derechos, seguridades, libertades y esperanzas. (…) Una sociedad capaz de progreso continuado en lo material, en lo técnico y en lo científico. Y también capaz de asegurar a sus intelectuales y artistas las condiciones para expresar en sus obras un verdadero renacer cultural”.

 

Por Cristal
llavedecristal.wordpress.com

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s