Ser humano II

Con tristeza me paseo por el mundo, rodando por las calles como una piedra en el camino de los elegantes consumidores o como una pluma que sueña con encontrar un lugar donde comenzar a desparecer en el olvido. Así me siento cuando paseo por el mundo sin mucha plata en el bolsillo, sin poder visitar las tiendas o sentarme en un café pirulo del centro para simular un estatus que no tengo ni tendré. De este tono se ha vuelto la vida en un mundo comandado por el capitalismo extremo y el consumo excesivo. Compramos harto para generar harta basura y luego poner creaciones en los museos que rezan: “toda esta basura genera una familia a diario”. Cortamos los árboles para construir viviendas enanas y poner un aviso comercial con la imagen de un niño abrazando un árbol para decirnos que si queremos salvar los árboles tenemos que donar parte de nuestro sueldo a una empresa que se encargará de eso.

Hemos llevado nuestra existencia al extremo de la ridiculez. Nos creemos rebeldes comprando un estilo sacado de catálogo y nos juramos transgresores con nuestras zapatillas Converse, nuestros pantalones rotos en las rodillas y un par de aros y tatuajes por aquí y por allá. Nos creemos inteligentes cuando decimos que da lo mismo por quien votar si todos los políticos roban y al final siempre tenemos que trabajar. Nos creemos geniales cuando gastamos dinero que no tenemos (pues adquirimos deudas) en un centro comercial conocido comprando cosas que no necesitamos ni nos harán felices. Nos creemos hermosos cuando compramos productos de belleza testeados en inocentes animales que ni un daño nos han hecho. Creemos estar muy a la moda cuando compramos ropa que ha sido fabricada por empresas de explotadores que mantienen a sus trabajadores como esclavos a sueldos de hambre. Nos creemos muy importantes cuando compramos un perro para andarlo luciendo como un llavero o un accesorio sin valorar la vida de ese ser que no tiene por qué servirnos. Nos creemos muy inteligentes, muy felices, muy poderosos, muy bonitos y no somos nada. Somos mucho menos que todo lo que nos creemos.

Hemos pisado el palito, hemos caído en la trampa oscura que nos han tendido los poderosos. Nos hemos vueltos feligreses del capitalismo, profesamos la fe en la economía y respetamos los índices económicos cual si fueran los diez mandamientos. Nos hemos vuelta presa del más poderoso de los depredadores del ser humano. Sin embargo, aún creemos que podemos ser felices, porque eso es lo único que queremos en la vida, para eso nos mantenemos de pie y respiramos cada día: para sentir un minuto de gozo en la tierra. Es por eso que hay esperanza para el ser humano.

Todavía estamos a tiempo de retroceder algunos pasos y volver a aquellas épocas donde nuestra existencia va de la mano con el respeto a la existencia de la tierra y todas las especies que la habitan. Aún podemos renunciar al gobierno económico y comenzar a amar para ser amados. Despierta, ser humano, aún tienes oportunidad de rehacer tu camino y conseguir de una vez por todas lo único que deseas: ser feliz.

 

Por Cristal
llavedecristal.wordpress.com

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