No soy teletón

Antes que nada dejemos algo bien en claro. NO TODOS SOMOS TELETÓN. Este año, nuevamente, una corriente de chantaje nacional recorrerá las calles: el evento televisivo de la Teletón.

Recuerdo cuando niño no poder escapar de las llamadas “27 horas de amor” y toda su puesta en escena: actores, animadores, músicos, payasos, políticos y también, los infaltables payasos/políticos de todas las tendencias unidos en pos de una tan “noble” causa como los es recaudar dinero para el mantenimiento de la labor de la Teletón.  Digo que no podía escapar, pues como solo había un televisor en nuestro hogar, el no ver este drama televisado en vivo y en directo a nivel familiar, era francamente una tarea difícil para mí. Sin embargo, ahora eso ha cambiado, y así como ya no creo que los políticos se odien realmente, sino que se aman en secreto, seguir teniendo la fe de un niño en tan burdo evento ni siquiera me parece aceptable, ni a nivel familiar, ni nacional. Ahora puedo elegir ver este evento o no, e incluso, discrepar.

Pero  antes de meterme de lleno en el tema de mi rotundo rechazo a la Teletón, quisiera explicar que mi rechazo NO es a la labor de las personas que desempeñan funciones en la institución con tal de ayudar a tantos y tantas que están aquejados de algún mal. Mi problema, como la mayoría de los problemas de este país, pasa por quién asume tal o cual responsabilidad, y quién no. Pues bien, partiendo de la base de que el Chile post golpe cívico-económico-militar de 1973 es una auténtica porquería erguido sobre las bases de la usura, el abuso, la opresión y el “sálvese quien pueda” como consigna, la mera existencia de una instancia en la que la gente, el ciudadano común y corriente, pueda expiar sus pecados y sentirse, al menos por un día, mejor persona por ir a botar los míseros pesos que le quedan a fin de mes en tan “solidario” evento, y demostrarse a sí mismo como un ser que no es egoísta ni malvado, solo es el reflejo del Chile méndigo, hipócrita y tercermundista que hemos heredado y dejado levantarse sobre nuestros sueños los últimos 41 años.

Claro si en Chile, la práctica de mendigar para surgir se ha hecho un hábito. Mendigamos para pagar la salud, mendigamos a los bancos para poder estudiar, mendigamos para poder pagar una casa, etc. A tal extremo llega esta práctica que la Teletón no queda ausente y en “teoría” cada centro de la Teletón debería ser propiedad de cada chilena o chileno que rompió su alcancía y la depositó con mucha fe para lograr la meta de anual de este “mendigo”,  la Teletón, pues, después todo, ¿no es la plata de los chilenos la que termina ahí? Al igual que los bancos se hacen acreedores de los deudores, la Teletón, acaso ¿no debería rendir cuentas a la ciudadanía por cada peso utilizado? Al fin y al cabo, la ciudadanía esa la acreedora de la Teletón ¿o no? Ahora, de ahí a que sea verdad que la Teletón se sostiene con el “mayoritario” aporte de tanta “buena” gente… yo no estaría tan seguro. De lo que sí estoy seguro, es que la Teletón es el símbolo de la consagración del Chile mendigo que somos, y por ende, la Teletón, el más grande méndigo, ah, y dicho sea de paso, organismo privado.

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La teletón es la guinda de la torta que deja en vergüenza a un Chile que no es país, pues no puede hacerse cargo de ninguno de sus mal llamados ciudadanos –para mí la gran mayoría solo somos plebeyos– ni mucho menos puede hacerse cargo de sus enfermos, discapacitados, etc. ¿Puede un país apreciarse de tal si no se preocupa de nadie, salvo de mantener a una elite satisfecha? Obvio que no, así que no se engañe. Si en este país podemos mantener a la banca, al sistema de AFP, podemos mantener a las fuerzas armadas a carabineros, al poder legislativo, al poder ejecutivo y al poder judicial. Si podemos mantener gobernadores, intendentes, alcaldes, concejales, construir estadios, ampliar el palacio presidencial, el congreso, comprar banderitas chilenas gigantes para cada capital regional, etc. ¿Me van a venir a decir que YO, y todos los demás pobres, en 27 horas, tenemos que hacernos cargo, ADEMÁS, de todos aquellos otros que no tienen plata para tratarse, pues en este país no hay plata para tener SALUD GRATUITA? Vayan a joder a otra parte. En este país la plata sobra, los recursos también. Con la cantidad descarada de impuestos que pagamos deberíamos todos gozar de esos derechos básicos.

En un país de verdad, y no en este almacén llamado país, la Teletón no debería existir, sin embargo existe, pero, ¿por qué? Repasemos la historia. La Teletón nace en plena dictadura, y el que no vea bajo el agua aquí es porque no quiere ver simplemente. Mientras miles de chilenas y chilenos eran torturados, asesinados y desaparecidos, como por arte de magia aparece este evento destinado a sacar lo mejor de nosotros, esa supuesta solidaridad, todo con el único fin de ocultar las atrocidades que se estaban cometiendo a la vuelta de la esquina de tu casa, de tu escuela, de tu barrio. Es por eso que este evento televisivo es tan despreciable, pues desvía la atención del problema de fondo: Chile es un estado que no se preocupa de nadie que no tenga inversiones, acciones o pague sus cuentas en unidades de fomento. Chile no es de los chilenos, Chile es de los mercaderes y ricos. Además, la Teletón tiene otra razón depara existir: ser instrumento para evadir impuestos, y quién dice que no sirve para lavar dinero también, o me van a decir que nuestra “honrada” oligarquía no está sujeta al –como le gusta decir a los periódicos siúticos– “flagelo de la drogadicción y el narcotráfico”.

¿Puede alguien creer realmente que el grueso de los supuestos aportes a la Teletón vengan de la población chilena en su conjunto? Por favor, si la Teletón misma es el chivo expiatorio creado para que las empresas reduzcan el pago de impuestos mediante sus “desinteresadas” donaciones al evento, por ende, es el empresariado el que en masa acude a botar nuestro dinero para así evitar pagar impuestos. Son ellos los verdaderos beneficiados. El hecho de que gente la aporte, que los niños recauden pesos en la escuela, el que “levanten a su papito”, solo es parte del show. El grueso de la plata que se entrega a la Teletón viene de los mismos de siempre. Los dueños de las AFP, o sea, de nuestro bolsillo. Los dueños de los bancos, o sea, de nuestros ahorros. Los dueños de la luz, o sea, los que lucran con los ríos de nuestra tierra, etc.

Por eso me opongo rotundamente a este montaje y no estoy solo en esto. Sin ir más lejos, a finales de octubre la ONU expresó su rechazo a México por realizar la Teletón. Pues, según la ONU: “…promueve estereotipos de las personas con discapacidad como sujetos de caridad e impide que se posicione el concepto de sujetos de derechos”. Más claro echarle agua. ¿Y a Chile le llegará alguna carta similar por lo mismo, o Mamilet tiene santos en esa corte?

Pero claro, como este país está lleno de cabezas vacías que por suerte no tienen helio, sino no veríamos más el sol, no faltarán los patriotas de segunda que ven poco menos a la Teletón como una institución de la que estar orgulloso, y que debe ser puesta al lado de los patéticos símbolos patrios y que por nada del mundo aceptarán estas palabras de rechazo de mi parte. Ni pensar hablar mal del nefasto títere de la dictadura Mario Kreutzberger, para eso hay suficiente literatura en internet.

En fin, antes de cerrar, quisiera dirigir las siguientes palabras con respecto al niño símbolo de turno. Él no es símbolo de los discapacitados, o de capacidades diferentes, es simplemente el símbolo de un estado sin pantalones, que trata a las personas como vienes transables en la bolsa de comercio. Es el símbolo de un estado que no se preocupa de sus ciudadanos más precarios. El símbolo del Chile neoliberal que nos ha impuesto el rascarnos con nuestras propias uñas. Es el símbolo de un Chile que tiene a más del 90% mendigando: salud, educación, libertad, justicia. Es el símbolo que mediante su imagen busca ablandar el corazón de miles y hacer que esos mismos aplaudan a los mismos que nos quitan el agua, los montes, los mares, la dignidad, el poder popular; me refiero a Luksic, Angelini, Matte ,los patrones de siempre, y tantos otros, que harán su aparición en el evento con millonarios aportes que serán recibidos con vítores por los ilusos de siempre para mañana seguir sometiéndolo a usted, a mí, y todos los pobres de este país con el látigo de la injusticia y la opresión.

Lo siento, pero para este montaje no me presto, YO NO SOY TELETÓN.

 

Por Pablo Mirlo
pablomirlo.wordpress.com

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