El otro extranjero

Desde muy pequeña me hice fanática de Los Prisioneros. En un principio me gustaba la voz gastada de Jorge González y el ritmo rockero de las canciones. Mas cuando me hice adolescente, con algo más de criterio y pensamiento crítico, me volví fanática de las letras contestatarias, me enamoró el hecho de tener que leer entrelíneas en cada uno de los textos. Es así como comencé a aprenderme las letras de memoria, a convertir ciertas canciones en himnos. Sin embargo, no soy una groopie que viste poleras de la banda; mi gusto por Los Prisioneros se materializó en hacer de sus letras mis versos favoritos, una visión de vida.

Todo esto lo menciono puesto que una de mis canciones favoritas de Los Prisioneros relata una realidad cada vez más patente en mi querida ciudad de Calama: la mirada desdeñosa hacia la masiva llegada de extranjeros. Con frecuencia escucho gente quejarse por la existencia de extranjeros que vienen –según ellos– a robarnos el trabajo, a ensuciar la ciudad, a quitarnos los maridos, a traer delincuencia y droga, entre otras falacias. Escucho este tipo de argumentos con mucha pena, puesto que soy partidaria de la idea de que ningún ser humano está amarrado al lugar donde nace, todos tenemos derecho a mudarnos por el motivo que estimemos conveniente. Por otro lado, cabe mencionar, que la mayoría de las personas no emigra de su hábitat natural por gusto, la mayoría lo hace forzado por las circunstancias. Nadie sabe la historia que hay detrás de una persona a simple vista, debemos conocer antes de juzgar.

Otra realidad que se presenta con más frecuencia de la deseada es una imagen que se repite como un deja vu: obras que nunca se terminan de construir. En mi corta vida me ha tocado escuchar y ver varias veces la celebración de la primera piedra del hospital y del estadio de fútbol, lo cual con el tiempo se volvió un mal chiste; nos terminábamos riendo por no llorar nuestra miseria. Siempre me he preguntado quién es el culpable de nuestra humillación. Quién permite que se juegue con nuestros sueños. Por eso hoy escribo esta columna, para decirle a mis coterráneos que abran los ojos y unan fuerzas para repudiar a los verdaderos culpables de nuestra miseria: el otro extranjero. Antes de continuar, cabe destacar que no intento hacer un llamado xenófobo con mis palabras, solo llamo a alzar la voz en repudio a los depredadores de nuestra tierra sin importar su procedencia más que su sucio actuar.

En nuestra Calama las obras abandonadas por empresarios son varias, pero para los fines de esta columna nos enfocaremos en las dos más bulladas: la construcción del hospital público y la del estadio de fútbol.  Antes de continuar, quiero pedirles, queridos lectores, que memoricen las siguientes empresas: COMSA, ISOLUX CORSAN y PILASI. Ahora, ustedes se preguntaran qué tiene que ver esto con los extranjeros. Adentrémonos, entonces, en esos terrenos. Hace unos días la presidenta de la república, Michelle Bachelet, estando en España dio las gracias a los empresarios españoles por su colaboración en los proyectos de construcción en Chile y los invitó a continuar viniendo. Para mí esas palabras me llegaron como una estaca en la dignidad propia y la de mi gente, puesto que los responsables de la no finalización de las obras en mi ciudad son las empresas españolas. El patrón se repite y algo muy oscuro y sucio sucede detrás de estos lazos con los españoles.

Vayamos, entonces, al primer caso. En el año 2010 comenzó la construcción del nuevo hospital de Calama que debía estar listo para el año 2012. Hoy en octubre de 2014 la obra se encuentra paralizada  y lejos de avanzar, se deteriora cada día bajo el inclemente sol del árido desierto. El consorcio Comsa-Pilasi estaba a cargo de la construcción de este recinto hospitalario, mas en 2012 la empresa Comsa de capitales españoles, se declaró en quiebra dejando la obra lisa y llanamente abandonada. Cabe destacar que uno de los grandes afectados fueron los trabajadores, a quienes por supuesto no se les cancelaron sus sueldos.  Además de los usuarios que con mucha ilusión esperaban tener acceso a un servicio de salud pública. Sin embargo, eso lo abordaremos en una siguiente columna puesto que da para largo.

Ahora pasemos al caso del estadio de fútbol que comenzó a remodelarse en 2013 y estaría listo en diciembre del mismo año. Como ya se hizo costumbre, la entrega de dicha obra se fue aplazando y hoy en octubre de 2014 no se tiene certeza de cuando se entregará. Resulta que la empresa española Isolux Corsan, adeuda a empresarios locales una cifra que se estima en mil millones de pesos. Estos empresarios, a su vez, le deben los sueldos a sus trabajadores (a causa de la tercerización de los servicios), por tanto, la obra permanecerá paralizada hasta que los abusadores paguen lo que deben.

Como ven quienes nos roban nuestro trabajo y dinero, quienes explotan nuestros recursos y a nuestra gente, quienes están cómodos llenando sus bolsillos sin ser afectados por la crisis económica de su país, son los extranjeros preferidos de su excelencia, la señora Michelle Bachelet: los empresarios españoles.

Habiendo conocido a los verdaderos culpables, que por supuesto no se pueden individualizar (a los empresarios se les protege y se les permite una libertad inconmensurable en este país), les extiendo una última invitación: queridos lectores, identifiquen bien al enemigo. Pero quién mejor que Jorge González para ampliarnos la visión de nuestra actual situación y darle un cierre redondito a esta columna.

Por Cristal

Los Prisioneros – El otro extranjero

Ahora que el racismo se pone enfrente  Una aclaración que confunde tu mente  No es el peruano el que te quita el trabajo  No es el argentino el que viene de abajo  Es el otro extranjero (x 4)

El que te hambrea no es el boliviano

Tampoco tu vecino, mi querido hermano 

Son los otros extranjeros (x 2) Los otros extranjeros (x 2) El otro extranjero Extranjero de adentro  Quienes te quitan lugar  Son los otros extranjeros (x 4) Y ahora bien ¿cómo es ese otro extranjero?  Es bacán, elegante, con don de mando y gran vocación empresarial  Experto en macro política y bioingeniería comercial  Si la ganancia, no sube y sube, no dudará en expulsar  Y después por medio sueldo volver a esclavizar 

Al peruano  Al chileno  Al argentino  Al que venga  Pues descienden de razas más avanzadas  Infinitamente más esforzadas  Ellos son más civilizados y blancos que tú  Son realmente… Los otros extranjeros  Quienes te quitan lugar  Son los otros extranjeros (x 3) A quién si habría que echar  Es al otro extranjero  ¡Extranjeros! (x 6) ¡Extranjeros de adentro!  Te van a echar  Te volverán a contratar  Te van a echar  Y de nuevo  Te volverán a contratar  Pagando la mitad .

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4 comentarios

  1. Hola Cristal: Pienso muy similar a ti. O sea no hay bronca cuando ayudan a mejorar o generan empleos, pero… siento mucha impotencia cuando tienen el descaro de saquearnos (en el caso de México es China, Canadá, España, Australia y E.U) y de paso explotan a la gente con sus salarios mugre y horas de trabajo extenuantes. Esos extranjeros que se larguen.
    Es una pena que los altos mandos los apoyen los proyectos hechos por otras manos y no por las endémicas. Si tuviera la oportunidad les preguntaría: ¿acaso nuestra sangre no vale?, ¿siguen cargando esa cruz de inferioridad?

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    • Hola bremarilaochoa: Concuerdo contigo: esos extranjeros que se vayan, pero lamentablemente a nuestros gobiernos les encantan esos tipos porque son los lobbistas, los que pagan coimas, los que compran y financian los gobiernos al fin y al cabo. Por otro lado, yo creo que ya ni siquiera es una cuestión de que crean que nuestra sangre no vale; ahora es una cuestión de dinero y poder, tristemente ellos solo ansían más verdes para sus arcas a cualquier costo. Por desgracia es nuestra gente la más afectada por la asquerosa ambición de esos inescrupulosos.

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