¿Indio o Hindú?… Vaya usted a saber

Hace unos días estaba hablando con un amigo acerca de las religiones más importantes del mundo, especialmente del hinduismo que nos llama poderosamente la atención. Nos dedicamos largamente a alabar/criticar algunos de sus preceptos básicos, como también nos deslumbramos con el sistema de castas que para nosotros resulta inconcebible. Comentamos la decisión compleja que debe tomar Arjuna, héroe del poema épico Majabhárata y por supuesto hacíamos gala de nuestra supuesta intelectualidad hasta que llegamos a una duda que superaba todo pronóstico y lamentablemente a ninguno de nosotros le alcanzaron los conocimientos para dilucidar: ¿Indio o Hindú?… Vaya usted a saber.

Mi amigo, que posee un teléfono inteligente, ingresó de inmediato a la web y comenzó a averiguar. Primero, como ya es costumbre, recurrimos al DRAE descubriendo que la palabra hindú puede hacer referencia tanto a alguien que profesa el hinduismo como a alguien que es natural de Indostán. El vocablo indio, por su parte, está referido a una persona nativa de los pueblos originarios de América o a alguien que es natural de la India. Esta diferencia más o menos la sospechábamos, pero no nos quisimos quedar con la primera aclaración e insistimos consultando la página fundeu.es, donde se aclara el panorama de la siguiente manera: “Se recomienda llamar indio al nacido en la India e hindú al que profesa el hinduismo”. No obstante, como notamos en la definición que entrega el DRAE, la norma también acepta el uso de hindú para los naturales de Indostán (nombre históricamente original para la región del subcontinente indio, que comprende India, Pakistán, Bangladés, Sri Lanka, las Maldivas, Bután y Nepal). Este uso ha obligado a la introducción del vocablo hinduista para diferenciar la referencia geográfica de la referencia cultural de cada término, respectivamente.

Resulta difícil normar la lengua, pero como hablantes tampoco la tenemos tan fácil: elegir qué vocablos utilizar y ponernos de acuerdo en lo que todos entenderemos por cada uno de ellos. En este último embrollo a algunos se nos va la vida, se nos desvían conversaciones y casi siempre terminamos, por distraídos, sumidos en una reflexión acerca de una palabra que nos puede tomar la vida entera. Por tanto, decida usted en casa.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

 

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